 |
APOLO Y BACO HAN ESCRITO SOBRE OSBORNE.
Visitar las bodegas de Osborne es un delicioso y placentero viaje por la historia del vino. Es un lujo para los sentidos y apoloybaco tuvo la suerte de realizar ese placentero viaje, y además coincidiendo con un concierto de Jazz en el interior de la bodega ( vinos y música, divina combinación), y todo ello gracias a Ana Pérez del departamento de marketing y a Iván Llanza responsable de Relaciones Publicas de la bodega. Sin duda alguna, una de las características de bodegas Osborne es su capacidad de innovación, su creatividad y originalidad, tanto para la elaboración de grandes vinos, como para proyectar la cultura del vino. Así fueron capaces de crear allá por 1956 un símbolo representativo de su brandy que con el transcurrir de los años se ha convertido en la seña de identidad de la bodega y en todo un símbolo de expresión cultural: El Toro Negro de Osborne. Su compromiso con el mundo del arte, de la investigación y de la cultura, es una realidad permanente, como así lo atestiguan sus convenios de colaboración con distintas universidades, o su participación en el festival de Jazz de El Puerto de Santa María. Ciertamente Osborne es algo mas que una bodega; es tradición, es historia, es cultura, es innovación y sobre todo es sinónimo de calidad.
 |
VILAVINITECA, SOBRE OSBORNE PEDRO XIMENEZ 1827
Los vinos dulces de Pedro Ximénes son, junto a los vinos de Sauternes –vinos blancos dulces-, uno de los más reconocidos y valorados por los conocedores y aficionados del vino. Los vinos se elaboran con la variedad de uva blanca pedro ximènez. Los racimos, una vez escogidos, se secan al sol y, extendidos en el suelo sobre unas mallas, se van pasificando. A medida que se deshidratan se concentra el nivel de azúcar que permite obtener el vino dulce. El vino fermenta con ciertas dificultades porque el exceso de azúcar dificulta que los fermentos puedan trabajar. Una vez acabada la fermentación se añade alcohol y, acto seguido, empieza la crianza de criaderas y soleras, explicada antes.
Finalmente se acaba obteniendo un vino excepcional, de gran riqueza aromática y gustativa. El color es entre marrón y caoba intenso. Los aromas son potentes y recuerdan las pasas, los dátiles, las bellotas, el chocolate y la madera envejecida, en conjunto una sensación de dulzura y golosina. La boca es simplemente un estallido de sabores. Es envolvente y denso, muy goloso, lleno de sensaciones dulces y cargado de aromas. Es sorprendente su persistencia gustativa: diez minutos, y hasta más, después de tomarlo, y aún mantiene el sabor. No hay en el mundo vinos dulces como los pedro ximènez de Jerez.
No son vinos de guarda porque el desarrollo ya lo han hecho en su larga crianza. Hay soleras muy antiguas que rozan los 100 años. De todas maneras puede guardarlo en su bodega particular bien acondicionado, ya que es difícil que pierdan sus características si están bien conservados. Sírvalo a unos 8- 12ºC ., según le guste, pero no lo congele. Le acompañará perfectamente todo tipo de chocolate negro y cacao. Con las catanias
–dulce de chocolate típico de Vilafranca del Penedès- es una perdición. Para los más atrevidos, pruebe un maridaje en poca cantidad con quesos azules potentes como el cabrales o el stilton inglés.
|