J. A. T.n El Puerto se pueden descubrir infinidad de pequeños detalles que enriquecen, tímidamente y sin estridencias, el ya de por sí rico paisaje urbano.

La sencillez y limpieza de sus rectas calles, la sutil elegancia barroca de sus edificios, se salpica continuamente de pequeños detalles de piedra - en relieves, heráldica, elementos arquitectónicos -, de forja - en cierros y balcones - o en los artísticos remates de sus fachadas.

Los escudos de sus casas señoriales - que aquí se conocen con la particular denominación de Casas de Cargadores a Indias - es un recuerdo nostálgico del intenso comercio ejercido por la ciudad con el continente americano y de su vocación ultramarina.

A. A.urante los siglos XVII y XVIII la Bahía gaditana y El Puerto de Santa María, una de sus principales poblaciones, miraban a América.

Las torres miradores, que coronaban muchas de sus señoriales casas, constituían un auténtico catalejo dirigido hacia la clara bahía y rumbo al mar abierto. Estos vigías sedentarios configuran un paisaje característico, con su conjunto de pequeños observatorios que constituyen la identidad de una ciudad cuyo horizonte estaba en la orilla del Atlántico. Esta estrecha relación mantenida durante los siglos modernos con el continente americano ha quedado reflejada, aún hoy, en la fisonomía portuense en particular y de la Bahía gaditana en general.

J. R.pimag_capital_e.gif (832 bytes)l castillo de San Marcos ha ido siempre parejo al desarrollo histórico de la ciudad. El emplazamiento original del edificio se remonta a la época romana. Posteriormente mezquita, fue reedificado como iglesia-fortaleza en el siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X y está estrechamente ligado a la fundación castellana de El Puerto por el rey Sabio y a los orígenes de la ciudad actual.

Sucesivamente ampliado y reformado, hasta el siglo XX, el edificio sigue siendo un símbolo inequívoco de El Puerto de Santa María. Entre sus almenas se confunden la historia y la leyenda y su dentada silueta recortada en el cielo portuense es consubstancial con la imagen de esta ciudad que, como las mismas torres, se yergue a orillas del Guadalete.

 

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