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 n la costa portuense y por efecto de la
Bahía gaditana el Atlántico se hace amable y pacífico, proporcionando hermosos rincones
en calas como la de Las Murallas o lamiendo suavemente la franja arenosa de la Playa de
Santa Catalina. Una puesta de sol, siempre es una invitación al relax y al disfrute
íntimo y solitario de la naturaleza.
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uegos
infantiles, largos y tranquilos paseos con paisajes costeros no demasiados adulterados o
la simple contemplación del mar, en el que no faltará una regata que ponga su
contrapunto de blancas velas sobre el horizonte. Cualquier actividad que se imagine se
puede hacer en las playas de El Puerto.
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