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pimag_capital_e.gif (832 bytes)n las salinas de El Puerto formadas por el tiempo en lo que fue el delta del Guadalete se relacionan continua e íntimamente el agua, la tierra, el fuego del sol y los vientos marinos para formar un espacio único y milagroso en el que se obtiene la sal más pura y en el que viven interesantes especies vegetales como el taraje, el salado o la sapina, al tiempo que bulle la vida animal en forma de moluscos y crustáceos; peces tan apreciados como el lenguado, la lubina o la dorada y aves como los correplayas, archibebes y chorlitejos que ponen el contrapunto en los paisajes lineales de las riberas.                  

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a voluntad humana de asentar las dunas junto a las condiciones naturales han creado los pinares que flanquean a El Puerto de Santa María. Bosques de pino piñonero como el Coto de la Isleta o las Dunas de San Antón acondicionados y cuidados para proporcionar a los portuenses espacios de esparcimiento en los que se respira el perfume dulzón de los piñones y la luz se percibe como filigrana al filtrarse por las copas de estos árboles casi centenarios.

J. R.ardines en la ciudad. Jardines que se han ido desarrollando durante décadas. Ya en la Edad Moderna, todas las grandes casas disfrutaban de estos paraísos interiores. Y no en vano, en el siglo XVIII se realizó un proyecto de Jardín Botánico para la aclimatización de especies exóticas. Aunque éste no fraguó, infinidad de jardines particulares se han ido desarrollando tras los muros como piezas de un único J.A.T.jardín fragmentado y sólo recompuesto desde el aire. Por su magnitud y variedad de especies - algunas tan atractivas como la palmera o el drago - destacan los jardines y patios de bodegas.

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