David Calleja acompaña al Grupo de Fieles del Santísimo Cristo del Amor en la antesala del Vía Crucis de esta noche
Durante su visita, Calleja ha querido hacer un llamamiento a todos los portuenses para que se sumen a esta manifestación de fe y devoción: “Invito a los vecinos de El Puerto a acompañar al Cristo del Amor en este Vía Crucis que, más allá de su valor religioso, es también un testimonio vivo de nuestra historia y nuestras tradiciones”, ha señalado el edil.
El Cristo del Amor es una sobrecogedora talla del siglo XVIII que cuenta con un dramatismo singular en su representación, marcada por llagas, desgarros y un profundo realismo físico, la escultura ha sido históricamente objeto de una intensa devoción popular. De hecho, ya en 1778 el obispo de Cádiz concedió indulgencias a quienes oraran ante la imagen.
Este Crucificado fue, durante casi dos siglos, protagonista de una de las procesiones más singulares de la ciudad: la que partía del antiguo convento de las Capuchinas (hoy Hotel Monasterio) hasta el penal del Monasterio de la Victoria, donde era portado por los propios internos. En algunas ocasiones se llegó a conceder el indulto simbólico a un recluso, en una ceremonia que unía espiritualidad y redención.
Desde hace años, el Grupo de Fieles y Devotos mantiene viva esta tradición con su Vía Crucis del Jueves de Pasión, devolviendo a la imagen a la intemperie para rendirle un silencioso homenaje en el entorno donde comenzó su historia. Aunque las religiosas custodias de la imagen mantienen reservas por su estado de conservación, la emoción y recogimiento que genera su salida anual siguen siendo prueba de la conexión especial entre el Cristo del Amor y el alma de El Puerto.
David Calleja también ha aprovechado la ocasión para ofrecerle el apoyo municipal y de la Concejalía de Fiestas en el camino que el Grupo de Fieles y Devotos están emprendiendo para intentar recuperar que el Cristo del Amor vuelva a procesionar en la Semana Santa portuense.